Aeromodelismo desde el Garaje (Diario de León)

08.06.2014 17:29

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PASIÓN POR LOS AVIONES

AEROMODELISMO desde EL GARAJE

Fernando Blanco es el único leonés de la patrulla del amanecer española. Una asociación QUE RECREA Y VUELA LOS AVIONES QUE SURCARON LOS CIELOS EUROPEOS DURANTE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL. TIENE SU TALLER EN LA COCHERA DE CASA DONDE DEDICA MILES DE HORAS A ESTA AFICIÓN

  • Fernando Blanco, junto a su mujer y su avión Fokker DVIII a escala 1/3, en una de las exhibiciones de la Patrulla del Amanecer Española en Sevilla. - dl
    Fernando Blanco, junto a su mujer y su avión Fokker DVIII a escala 1/3, en una de las exhibiciones de la Patrulla del Amanecer Española en Sevilla. - dl

ana g. valencia 08/06/2014

Podría decirse que lo de Fernando Blanco es una afición de altos vuelos, de esas que atrapan, que dan alas. Nada lejos de la realidad. Él es el único leonés que forma parte de la Patrulla del Amanecer Española.

Un grupo de aficionados cuyo objetivo es la difusión de la historia de la aviación y el aeromodelismo. Están especializados en el estudio, diseño y construcción de aviones desde sus orígenes hasta 1918. La característica por excelencia es que todas las maquetas están unificadas a escala 1/3 y lo curioso es que surcan el cielo emulando a las Dawn Patrol, que lo hicieron durante la Primera Guerra Mundial.

La precisión es la clave. Así lo explica Fernando, mecánico de profesión, que lleva el aeromodelismo en la sangre. El proceso de construcción de los aviones no deja nada al azar. Para el que ahora tiene en proyecto, un Sopwhit Swallon, tuvo que pedir el plano a Estados Unidos y es que basarse al 100% en el papel es la receta del éxito. Todo está calculado al milímetro para que una vez terminados vuelen. Un requisito indispensable de los aviones de la Patrulla del Amanecer es que tienen que ser artesanales, desde el esqueleto hasta el más mínimo detalle, incluso se recrean las puntadas de las telas que cubrían los aviones originales allá por el principio del siglo pasado. La técnica, empapar un hilo en cola, dejarlo secar y pegarlo simulando la forma, para que una vez cubierto resalte cada elemento. Cuando termine el que tiene en marcha lo sumará a los otros dos modelos que ya ha construido para las exhibiciones con la patrulla, un Sopwhit Pup y un Fokker DVIII.

Gracias al gran tamaño de los aviones originales la escala fijada permite recrear los pormenores y que vuelen casi en cualquier circunstancia meteorológica. Así, una vez con el plano en la mesa, lo que sigue es hacer una a una las piezas en madera hasta tenerlas todas e ir montando la base del avión. Una vez terminada se forra y se refuerza, los remaches también simulan los originales y hasta el asiento de la cabina va de acuerdo con los que se emplearon durante la Gran Guerra. Incluso el piloto de uno de sus aviones recrea al de la época. Bufanda blanca, botas y chaqueta de piel y vestimenta completa para la ocasión. «Ahora con las impresiones 3D, aunque el atuendo sea el de principios del siglo XX, le pueden poner tu cara», bromea Fernando.

La pasión por los aviones y el aeromodelismo lleva presente en la vida de este leonés más de 25 años, «siempre me ha gustado», explica. En las distintas concentraciones y quedadas para volar sus ejemplares conoció a Diego García y Manuel Gallardo, aeromodelistas que en septiembre del 2010 pusieron la primera piedra de La Patrulla del Amanecer Española. «Cuando me invitaron a formar parte de la asociación yo estaba construyendo mi primer avión a escala 1/3», explica Blanco. Cuando lo terminó fue el tercero en formar parte de la asociación.

El punto de origen de estas formaciones está en Inglaterra, país de gran tradición aeronáutica. Fue en el 2007 cuando un grupo de entusiastas ingleses crearon la primera patrulla de todas las que existen en la actualidad y que se distribuyen por diferentes puntos del planta, desde Estados Unidos, pasando por Italia, Holanda, Bélgica o la República Checa.

«El aeromodelismo es un deporte ciencia», explica Fernando, que en el garaje de su casa, en Santa María del Páramo, ha montado un pequeño taller donde construye sus aviones y guarda los que ya tiene terminados. En total ha hecho siete, aunque no todos a la escala que marca la patrulla, algunos son anteriores, y otros, al margen de éstos, son comprados, pero lo cierto es que en todos los casos cada detalle está medido. «Todo tiene que tener su centro de gravedad para que vuele», asegura Blanco, que confiesa que «es cuestión de gusto y de trabajo». Así lo atestiguan las miles de horas que ha empleado en cada uno de sus aviones. Recuerda que en algunos proyectos ha invertido más de 1.500 horas, en otros 1.700. Todas ellas en ratos de ocio. En un avión estuvo empeñado 8 meses de trabajo y en el que ahora tiene entre manos ya suma más de 7 y prevé que llegará al año hasta tenerlo al completo. Y es que hasta el cuadro de instrumentos del avión es artesanal. «Buscas los materiales que pueden servir para hacerlo», adelanta el piloto, y es que en su caso desde la cápsula en la que se esconde la sorpresa de un huevo Kinder hasta un tapón de corcho han servido para recrear los detalles.

Sin embargo, es extremandamente preciso en cuanto a la construcción de la estructura del avión de madera y su forrado en tela y ciertas partes en aluminio, «como eran los originales, tal cual», mantiene el piloto.

Lo único que se compra son los motores. En su último proyecto, Fernando empleará un Zenoat de 62 centímetros cúbicos con un reductor que le hará pasar a tener 140 centímetros cúbicos. «Un avión de aeromodelismo nunca lo puedes dejar de ver, no se ocupa el espacio aéreo. Siempre tiene que estar a la vista para saber hacia que lado lo tienes que manejar», explica este leonés, que conoce a la perfección este mundo tanto desde el ámbito de la construcción como del pilotaje a control remoto.

La otra cara de esta afición es ‘el gusanillo’ que despierta y la prueba está en Fernando Blanco, a quien no le ha hecho falta pasar por las aulas de ninguna universidad para ser un experto en aviación. «Vas leyendo por aquí, por allá... estudias, compartes conversaciones y dedicas muchas horas», narra.

DE NORTE A SUR

La Patrulla del Amanecer Española la componen en la actualidad 22 pilotos, que tienen una amplía variedad de modelos de aviones históricos. La procedencia de los miembros que la forman es muy amplia, de Norte a Sur y de Este a Oeste de la península. Uno de sus objetivos es dar a conocer una parte de la historia altamente desconocida en España —como señalan desde la asociación— y que por otro lado es fundamental para conocer la evolución de la aviación durante el siglo pasado, continúan. En esta línea está Fernando Blanco que construye, vuela y hace el mantenimiento de las réplicas, del mismo modo que sus compañeros, recreando las imágenes, los sonidos y el tacto de los aviones de la Primera Guerra Mundial.

Durante este fin de semana la Patrulla Española participó en el 70 aniversario del Desembarco de Normandía, celebrado en Francia, con un espectáculo aéreo que agrupó a las maquetas de aviones más grandes de Europa. Pero no queda ahí, entre sus citas ineludibles, donde la asociación suele volar aviones en grupos de diez, destacan las más importantes del panorama nacional como la de Sevilla, Chozas de Abajo, Guadalajara, Cáceres, La Seu de Urgel, Madrid e incluso Saint Vicente de Tyrosse, en Francia.